Various

Un mar de sentimientos

¡Hola Hola!

Como estáis?

La entrada de hoy es algo diferente a lo que estáis acostumbrados a leer en Betsubarablog.

Es cierto que os dije que mis aficiones eran el maquillaje y todo lo referente a belleza y la cocina. Estos son solo dos de mis principales hobbies. Otro con el que disfruto mucho es con la lectura y por ello no he podido evitar haceros una reseña de los libros de una autora que admiro muchísimo.

Estoy hablando de Elísabet Benavent.Betacoqueta para las que la seguimos. Una de las escritoras de novela romántica más importantes de nuestro país.

Hablar de ella, únicamente es para decir que es una artista. Hablar sobre su escritura es hablar sobre una obra de arte. Es capaz de describir una situación cotidiana hasta el punto de meterte en el papel de los personajes y vivir la historia de una manera absorbente.

Cada libro que he leído de ella me ha mantenido en una burbuja que no he podido romper hasta leer la última página y saber su final.

Hoy os voy a hablar en concreto de la última saga que ha escrito: Horizonte Martina. Un horizonte compuesto por dos libros: Martina con vistas al mar y Martina en tierra firme. Han salido a principio de año con apenas un mes de diferencia uno del otro. Gracias Elísabet por no hacernos esperar una eternidad.

martina

¿Por qué os doy mi opinión de este libro?

Pues porque aunque no profundice, los protagonistas principales de este libro son cocineros. En concreto Pablo es el chef de “El Mar”, restaurante que posee varias estrellas Michelin. Martina por su parte es una cocinera que aspira a ser una gran. Me llamó mucho la atención que tuviera este contexto y me hizo leerlo con más ansias. Si conoces los recovecos de una cocina de restaurante todavía es más apasionante su lectura (si, trabajé en varios restaurantes).

Como podéis imaginar, como en toda historia de amor hay un chico y una chica, Pablo y Martina, dos personas que se conocen y se enamoran perdidamente. La historia la narra Martina (aunque algunos capítulos los narra Pablo), uno de los personajes para mi punto de vista más complicados de Beta. Es una chica muy ordenada, calculadora y bastante fría en cuanto a expresar sus sentimientos. Lo que hace que empatizar con ella sea una tarea difícil para el lector.  Pero por otro lado tenemos a Pablo, aishh Pablo, es todo lo contrario a Martina, pura pasión y desenfreno. El típico hípster vividor que además triunfa profesionalmente. Pablo tendrá mucho trabajo para lidiar con la cyborg de Martina.

“Cuando estamos juntos… es como quitarle eslabones a una cadena que no sabía que me estrangulaba. La vida es más fácil. No hay drama.”

Además de estos dos personajes nos encontramos con las amigas de Martina, Amaia y Sandra, dos personajes muy diferentes uno del otro. Amaia es la chica terremoto que dice las cosas sin pensar y con la que no puedes parar de reírte (literalmente). Sandra una chica que lo tenía todo y se conformaba, hasta que su vida da un vuelco y debe apañárselas por ella misma.

Beta estudia y elabora cada uno de los personajes con sumo cariño. Cada personaje tiene su carácter y su personalidad y logra transmitírtelo con su prosa. Hace que te identifiques con ellos y sientas lo que están sintiendo. Tiene una forma de describir los sentimientos que te abruma de tal manera que no puedes hacer más que leer y leer.

“Sufrimos y disfrutamos de culparnos por no ser lo suficientemente delgadas, sociables, guapas, altas, bajas, listas, ricas, cariñosas, por tener un pelo de mierda, no tener tobillos o no poder tener hijos. Y lo que en realidad desconocemos es que ninguna de esas cosas sería capaz de darnos la felicidad absoluta porque la felicidad absoluta no existe”

El primer libro de horizonte Martina es más que una presentación del mundo de Martina, es una introducción a las profundidades de los pensamientos y sentimientos sobre el miedo a amar. Nos lleva por una orilla de emociones donde junto con Pablo y Martina vamos caminando hacia una relación tempestuosa, en la que no es fácil decir un te quiero.

El final de Martina con vistas al mar no decepciona, después de subirnos hasta la cima de la ola nos devasta como un tsunami y nos deja en vilo hasta el siguiente libro. Porque las emociones que expresa en este capítulo final son tan extremas que el lector sufre lo que sufren los personajes.

“La besé tanto como pude, no por si se agotaba lo que sentía como en otra de mis vidas, sino por adornar aquel recuerdo con todo el amor que fui capaz de darle.”

Por consecuencia en Martina en tierra firme nos presenta a una Martina con muchas dudas, dudas que llegan a ser enfermizas y prácticamente odias al personaje de lo intensos que son sus pensamientos.

Es increíble cómo sin haber pasado por esas situaciones en la vida, Beta es capaz de exteriorizar y describir tan fantásticamente bien esos momentos que te los hace vivir en primera persona.

Se quedó mirándome pensativa, como si pudiera controlar la corriente eléctrica que desataba por completo lo que había entre nosotros. Una carga brutal que crecía cada día. Finalmente contestó.

—No hay nada más grande que te quiero. O te amo. No lo hay. No somos tan especiales.

 —El mar —le dije convencido, mirándola a los ojos que hasta de día estaban llenos de estrellas—. El mar es más grande y más hondo y más jodidamente de todo. El mar, Martina. Tú y yo y el mar”

Este segundo libro se me hizo muy cuesta arriba, porque realmente lo estaba pasando mal mientras leía. No desistí porque siempre existe la luz al final del túnel y evidentemente culmina con el epílogo más emotivo que he leído en mi vida, pero me costó mucho.

Un final digno para Martina donde aprendes lo importante que es decir lo que sientes en cada momento, donde los amigos son más que tu familia y donde Beta poco a poco nos lleva a tierra firme por un mar de vibraciones.

En definitiva, sumergiros en el mundo de Martina y no dudéis en hacerlo en el mundo de Betacoqueta.

beta

Un fuerte abrazo y hasta la próxima

Betsubara “La tragona”